La sidra de hielo de Valverán está inspirada en las exclusivas ice-ciders canadienses, sidras elaboradas a partir de la recolección de manzanas en estado de congelación.
Esta bebida se consigue tras un complejo proceso de congelación a 20 grados bajo cero, una posterior fermentación durante 10 meses y una crianza sobre lías finas de 12 meses. El periodo completo suele rondar entorno a un total de dos años desde que se recogen las manzanas hasta que esa botella llega al consumidor final manteniendo las cualidades frutales y sensoriales iniciales.
Color oro envejecido, con reflejos cobrizos, limpio y brillante. Nariz compleja, muy aromática, con sensaciones dulces de fruta desecada, orejones (melocotón pasificado).
En boca predominio de aromas cítricos como la fruta de la pasión, o la cáscara de naranja confitada, y manzana madura. En boca Presenta un gran equilibrio acidez/dulzor con un paso por boca dulce y goloso, recordando la miel.
Es amplio, persistente, con un complejo e intenso bouquet, elegante, fino, con un final ácido que otorga frescura y lo hace largo e inolvidable.
Si optamos por maridar esta sidra con postres, nos decantaremos por preparaciones poco dulces.





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